miércoles 21 de noviembre de 2007

Las Contraculturas se nutren de la Cultura.















Para referirnos a las contraculturas, primero, consideramos necesario saber que, o en esencia, de que forma nos podemos acercar al término cultura. Una definición la acota como: la cultura es el conjunto de todas las formas de vida y expresiones de una sociedad determinada. Como tal incluye costumbres, prácticas, códigos, normas y reglas de la manera de ser, vestirse, religión, rituales, normas de comportamiento y sistemas de creencias. Desde otro punto de vista podríamos decir que la cultura es toda la información y habilidades que posee el ser humano(http://es.wikipedia.org/wiki/Cultura). En una simple definición cultura es todo lo que rodea al ser humano. Su accionar constante, su vida diaria, su pasado reciente y el otro más histórico. Sin el ser humano no hay cultura, este término nace necesariamente con el origen y la evolución del hombre y teniendo en cuenta la definición misma, la contracultura no debiera existir. Sin embargo, resulta válido aceptar que dentro de un sistema social y en este caso concreto una realidad sistémica avalada y aceptada a diario por su comunidad, posea una cuota de rechazo por parte de un grupo o una gran masa de sus integrantes, la que será denominada contracultura y encuentra en su núcleo de funcionamiento el rechazo a las normas impuestas a través del tiempo y la no aceptación de sus reglas, las que por diferentes motivos o circunstancias bloquea constantemente.









De esta forma, siempre ha existido un descontento social con las normas impuestas por la sociedad imperante. Teniendo en cuenta dicha realidad y asumiéndolas como contrarias a la cultura activa y funcional que permite la constante rotativa de engranajes sociales, siempre han existido las contraculturas o movimientos sociales rechazando el orden impuesto. No confundir con natural, sólo impuesto.

Generalmente, estos grupos contraculturales resultan incómodos para el orden establecido, ya que, en su forma de expresión más pura, dejan entrever las falencias de las culturas dominantes. Algo anda mal, algo falta por acá, de esto carece la sociedad y lo sabe, pero no es capaz de transparentarlo, pareciera decir la contracultura. Y lo hace constantemente a través de películas, tocatas, ruedas literarias y diferentes tipos de manifestaciones que, según dicen sus integrantes, los representan.
Sin duda una de las grandes luchas de los movimientos contraculturales, si es que se pueden asociar a movimientos ya que tácitamente no está establecido, o mejor dicho, frente a que situación se ve mejor reflejada la lucha antisistémica de estos grupos es frente a la Globalización.
Dicha globalización o mundialización de los espacios (Aldea Global en un comienzo y acuñada a fines de los 60 y principio de los 70 por Marshall McLuhan ) es el gran referente actual del sistema y esencialmente de la expresión neoliberalista de la sociedad y sus gobiernos, a través de la apertura de sus fronteras en términos sociales, políticos y económicos.
Dicha globalización permite la interconexión de las sociedades en tiempos brevísimos, lo que acerca a la comunidad global a la desintegración de sus propias y ancestrales identidades al fusionarlas todas en una sola red social y cultural,— lo que puede ser considerado bueno o malo dependiendo del punto de vista— atentando una y otra vez contra las minorías, ideológicas, sexuales, económicas, etarias, etc, que presentan a la gran comunidad mundial.
Es importante detenerse en este espacio, ya que el gran referente de la globalización es hoy por hoy la Internet, medio digital a través del cual podemos ser capaces de recibir un cúmulo de información que puede, a ratos, ser superlativo para el ser humano, pero que en lo concreto invade en tiempo record nuestra capacidad de percepción de información y va deshumanizando paulatinamente nuestra visión de las situaciones, al tornarse repetitivas nos va arrastrando a los límites de la comunicación, como lo planteara José Saramago en el libro “El Mito Internet”.
Sin embargo, a nuestro juicio, estas subdivisiones culturales contrarias al sistema, utilizan contradictoriamente la más grande de las representantes de la estructura globalizadora para dar a conocer sus propuestas y sus razones para rechazar el germen de la globalización y sus efectos nocivos: la mismísima internet.
La pregunta es ¿Debemos amparar nuestras teorías sociales e ideológicas en la herramienta que viene a representar el soporte de toda una sociedad que a nuestro juicio trastoca todos los valores del ser humano, lo envuelve e introduce poco a poco en esta vorágine comunicacional hasta destruirlo? Cuestionable.
Sin embargo, el gran referente para difundir el descontento social y antisistémico de las llamadas contraculturas es precisamente la internet. Las consecuencias de no hacerlo, en estos días, es quedar fuera completamente del contexto comunicacional mundial. No existe absolutamente ninguna herramienta comunicacional capaz de transmitir con mayor fidelidad los ideales que queremos poner en la pauta contingente.








Direcciones WEB sobre las Contraculturas
























miércoles 14 de noviembre de 2007

jjajjajajjajajaJ

ESTAMOS LISTOS!